Todos tenemos deseos y necesidades a lo largo de nuestra vida y los satisfacemos a través de nuestros ingresos. De ahí la importancia del ahorro durante los años de juventud para asegurarnos una vejez digna.
Por otro lado, podemos decir que existen tres formas de generar ingresos: el trabajo personal, un capital trabajando para nosotros o la caridad.
Dado que no proyectamos vivir de la caridad, nos quedan para lograr nuestros objetivos el trabajo personal o un capital trabajando para nosotros.
Pero también es verdad que en muchos casos, pese a nuestros deseos, no logramos cumplir nuestros planes por falta de método, malas inversiones o por algún imprevisto.
¿Por qué hablamos de falta de método?
Porque no ahorramos regularmente y tendemos a postergar el ahorro por diferentes motivos. Los jóvenes porque entienden que tienen todo por delante, la gente de edad mediana porque gasta más de lo que gana y las personas de la tercera edad porque se acrecientan los gastos y disminuyen los ingresos.
En cuanto a las malas inversiones, es una realidad que la persona promedio no está preparada para tener éxito en un campo tan altamente especializado y por eso sus inversiones son pocos exitosas o de alto riesgo.
Finalmente, hay factores imprevistos como una muerte prematura o una incapacidad que no da tiempo suficiente para acumular el patrimonio planeado.
En el caso de poder disponer de un Capital trabajando para nosotros es importante recordar que tendremos éxito si cumplimos con
"La Ley de los tres Si": Si ahorramos exitosamente, Si invertimos inteligentemente y Si vivimos para terminar nuestros planes.